LA PALABRA DE ESTE 2014 ES LA ASOCIACION
Las relaciones afectivas
en estos momentos están pasando por profundas
transformaciones revolucionando sobre
todo el concepto de amor. Ya que no es
sólo el avance tecnológico lo que marca el inicio de este nuevo ano
Lo que hoy buscamos es una relación compatible con los tiempos
modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar
juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro
de su bienestar.
La idea que nació con el romanticismo de que una persona sea el remedio para nuestra
felicidad, está llamada a desaparecer ya
que este amor romántico parte de la
premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para
sentirnos completos. Lo que hizo que ocurriera un
proceso de despersonalización que, históricamente, a quien más alcanzo
fue a la mujer quien abandono sus características para amalgamarse
al proyecto masculino.
La palabra de este siglo es “asociación”.
Estamos cambiando el amor de necesidad por el
amor de deseo. “Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito”
El avance tecnológico, nos está llevando a estar más tiempo solos, y como
consecuencia las personas están perdiendo el miedo a estar
solas, y aprendiendo a vivir mejor
consigo mismas, motivo por el cual se
puede establecer un vínculo, con el otro no como el príncipe o salvador sino solamente como un compañero de viaje.
El hombre en su evolución
ha ido cambiando el mundo. Y en el 2014
estamos entrando en la era de la individualidad.
Esta nueva era de la
individualidad que no tiene nada que ver
con el egoísmo ya que el egoísta no
tiene energía propia, se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o
moral.
La nueva forma de amor,
ahora tiene nuevo aspecto o significado.
El amor ahora es la
aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades pero sólo será posible para aquellos que consigan trabajar su individualidad. Cuanto más
seamos capaces de vivir solos, más preparados estaremos para una buena relación afectiva.
La soledad es buena; estar solo no es
vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona. Cada ser humano es único. Nuestra manera de pensar y actuar no sirve de referencia para
evaluar a nadie.
Muchas veces pensamos
que el otro es nuestra “alma gemela” y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo
a nuestro gusto.
La clave está en aprender a estar solos de vez en cuando,
para establecer un diálogo interno y descubrir
nuestra fuerza personal. Es en la soledad donde podemos entender que la armonía y la paz de espíritu sólo se
pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Cuando
aprendemos a percibir esta verdad,
nosotros los seres humanos nos volvemos menos críticos y somos
más comprensivos con las diferencias, porque aprendemos a respetar la forma de ser de cada uno.
El amor de dos personas
enteras es el camino más saludable. Ya
que la verdadera unión tare consigo el placer
de la compañía y el respeto por el ser amado.
DANA MILANO